Eda caminaba lentamente por las calles de la ciudad, el sol comenzando a bajar en el horizonte, pero su mente no lograba encontrar descanso. La conversación con Patricia había dejado una marca imborrable en su corazón, en su alma. Las palabras de la mujer, cargadas de veneno y dudas, se repetían una y otra vez en su mente. Patricia le había insinuado que Christopher aún tenía sentimientos por ella, que lo que había entre ellos no era más que una fachada, una actuación para la sociedad. Eda habí