El aire en la oficina parecía más denso después de las palabras de Alonso.
No hubo más palabras.
Solo un beso.
No fue un roce suave ni una insinuación. Fue un beso decidido, profundo, cargado de intención. Sus labios reclamaron los de Vega con una seguridad que hizo que ella olvidara dónde estaba. El escritorio, los ventanales, la ciudad extendiéndose bajo ellos… todo desapareció.
Vega inhaló con fuerza cuando la mano de Alonso se deslizó hasta su cintura.
—¿Quieres probar cómo voy a prote