El vehículo negro atravesó los portones de la villa privada de Luciano Trovatto cuando el sol comenzaba a descender lentamente sobre Alborada. Alonso observó por la ventanilla los jardines perfectamente cuidados mientras acomodaba los pensamientos que ocupaban su mente. Demasiadas cosas estaban ocurriendo al mismo tiempo. Vega seguía recuperándose. Gabriel acababa de quedarse con el control de Trovatto Group. Y Judith había dejado tras de sí una destrucción que parecía no terminar nunca.
Alonso