Alejandro se quedó en el pasillo del apartamento, mirando la puerta cerrada de la habitación donde Julián hablaba con Valentina. Desde dentro llegaban murmullos suaves, palabras que él no alcanzaba a entender. Cada segundo parecía eterno. Sabía que ese encuentro era necesario para el niño, pero también sentía que algo dentro de él se rompía al imaginar la despedida.
Cristina apareció desde la cocina con los ojos encendidos.
—¿Contento, millonario de m****a? —escupió ella—. ¿Feliz de haberla dest