POV Emma Donovan.
Regresamos a la mansión principal al amanecer, después de una sola noche en la cabaña que había sido un incendio de peleas y sexo que todavía me quemaba en la piel y en los huesos. Kaan conducía el todoterreno en silencio, la mano izquierda en el volante y la derecha rozando mi muslo de vez en cuando, como si necesitara confirmar que seguía ahí, que era real. Yo miraba por la ventana el mar que se despertaba con el sol, pero no veía el paisaje. Veía sus marcas en mi cuello, se