POV ÁNGELA
La suave brisa marina se colaba entre las palmeras, trayendo un olor salado y vivo que me resultaba tan extraño como un abrazo largamente esperado. Desde que llegamos a la isla, cada rincón parecía conspirar para devolverme la paz que la guerra me había robado a pedazos: el rumor constante de las olas rompiendo en la orilla, el sol calentando mi piel pálida por años de invierno ruso, el aroma a jazmín y fruta madura que flotaba en el aire. Era como si el mundo, por primera vez, hubie