CAPITULO 36. PARTE DOS.
Tres horas después, cuando ya era de noche, Emma entró sola a ver a Gisel. Sus padres habían salido a comer algo, forzados por Draco quien insistió en que necesitaban mantener su fuerza. Sofía estaba en el pasillo, coordinando con Venus la seguridad para el traslado que harían esa misma noche.
Gisel estaba despierta, mirando el techo con ojos vacíos. Se veía pequeña en esa cama de hospital, frágil de una forma que Emma nunca la había visto. Siempre había sido la hermana fuerte, la soldado perfe