La sala de espera del hospital se había convertido en un limbo entre la vida y la muerte, entre la alegría y la tragedia, entre el pasado que se desmoronaba y un futuro incierto que nadie sabía cómo enfrentar.
Emma salió de la sala de examinación con Kaan sosteniéndola del brazo, como si temiera que se desvaneciera de nuevo si la soltaba. Su rostro mostraba una mezcla de emociones tan complejas que era difícil descifrarlas: miedo, maravilla, culpa, y algo que brillaba tímidamente debajo de todo