En Estocolmo Elizabeth seguía una sana rutina, su embarazo continuaba bajo el cuidado del doctor Elías, en cada visita siempre se quedaba un rato más conversando con él, algunas veces se unía su esposa y llegaron a compartir una que otra salida al centro comercial.
También tenía las atenciones especiales del hermano de Elías, Adrián, no faltaba su ramo de flores semanal y ocasionalmente una invitación a la cafetería, aunque estas disminuyeron luego de un breve altercado entre Elizabeth y la sec