Emiliano la observó dormir por un rato, tenía tres cosas en su mente que difícilmente olvidaría:
-La blanca azucena de su esposa.
-Su virginidad.
-Le confesó que le gustaba, pero lo dejaría porque él no la respetaba.
Le costó mucho conciliar el sueño, él ni por un momento habría llegado a pensar en establecerse con una sola mujer, siempre ha estado disfrutando de todos los placeres femeninos sin compromiso alguno, tal vez hubiera dejado unos cuantos corazones rotos en el camino, pero él nunca p