—Sí.—
Kamila parecía preocupada. —Cariño, ¿necesitas mi ayuda? Puedo...—
Kamila sabía un poco sobre la terrible familia de Dalila.
Había presenciado los actos irracionales y el mal carácter de su madrastra antes. No estaba muy dispuesta a dejarla regresar sola.
—Está bien, puedo regresar sola. No te preocupes, me cuidaré.—
Dalila le dio una palmadita en el hombro y sonrió antes de salir corriendo.
Paró un taxi en la puerta de la escuela.
De regreso, Dalila lo pensó un rato y luego llamó a Alber