Te agradezco mucho que seas tan bueno con Artemisa. Pero este reloj no le sienta bien. Puedes obligarla a aceptarlo, pero no se atreverá a usarlo. Si de verdad quieres darle algo, puedes darle algo más barato.
—En cuanto a esta tarjeta...—
Dudó un momento antes de decir: —Puedo ganar algo de dinero yo misma. Yo...—.
Antes de terminar, la interrumpió la fría voz del hombre: —Puedo devolverle el reloj temporalmente, pero se lo daré cuando pueda usarlo. Sin embargo, debes conservar esta tarjeta—.