El hotel en São Paulo estaba en el piso más alto. Lujo absoluto.
Ventanas de cristal que mostraban una ciudad inmensa, viva, indiferente.
Carlos Beira no estaba disfrutando de nada.
El subordinado permanecía frente a él con la espalda rígida.
—Señor… Kevin Hill ya regresó a Bella Vista.
Silencio.
Carlos no respondió de inmediato.
—Nuestros hombres confirmaron que centralizó nuevamente las operaciones allí. Aquí… ya no hay nada que hacer.
El aire cambió.
No fue inmediato.
Fue progresivo.
Como cu