Acabó la cena aún era un poco temprano, pidieron un postre y otra botella de champagne, Clara ya estaba un poco más feliz que de costumbre, solo faltaba que hiciera algún comentario acerca de Omar y ahí sí que se metería en problemas.
La mesera puso algo de música a petición de Hernán.
-¿Clara, tu bailas, dime que si? Tengo tanto de no bailar que no te puedes negar a hacerlo conmigo.
-Por supuesto que sí, pero hazme una propuesta como se debe.
-Señorita Stuart, aceptaría bailar con este pobre h