Rebecca Nesson.
El primer paciente de la mañana llegaba a la clínica, una mujer hermosa, rubia, se podía ver que realmente tenía dinero, tenía una presencia imponente, llegó y no saludó a Raquel, se sentó en el sofá de la sala de espera a esperar ser llamada.
-Señorita, puede pasar, dijo Raquel dirigiéndose a ella.
La mujer se levantó y no miró tan siquiera a Raquel, entró al consultorio de Emma bastante prepotente, la miró de arriba debajo de manera despectiva.
-Buenos días señorita Nesson, soy Emma Wrigth, l