La luz de los flashes de las cámaras era peor que un interrogatorio policial. Cientos de flashes estallaron simultáneamente, creando un muro de luz blanca cegadora, haciendo que Alrana se sintiera como si estuviera parada frente a un pelotón de fusilamiento, no frente a la prensa.
En el salón de baile del Hotel Four Seasons, el aire se sentía sofocante por el aroma a perfumes caros, el sudor de los periodistas y una tensión cuidadosamente diseñada.
Alrana estaba sentada en el centro de una larg