"Corten. Es basura."
La voz de Lucyano rompió el silencio en la sala de control, afilada y fría, atravesando el grueso cristal que lo separaba de Alrana en la cabina de grabación.
Alrana se quitó los auriculares bruscamente, dejándolos colgar de su cuello. Había estado cantando la misma estrofa —el segundo verso de una balada oscura titulada 'Cenizas'— durante dos horas sin parar. Sentía la garganta como si la hubieran lijado.
"¿Qué parte es basura?", desafió Alrana, con voz ronca. "El tono es