Las palabras de Sofía Navarro se cernían en el aire del ático de aislamiento como cuchillos afilados, partiendo el silencio de la noche con una verdad aterradora. "Lucyano te sacrificará. Por las acciones de su familia." Y luego, "Mañana por la mañana anunciará nuestro compromiso." El mundo de Alrana, que ya se sentía frágil, ahora se desmoronaba en pedazos. Miró a Sofía, tratando de encontrar una mentira en sus ojos, pero todo lo que encontró fue un miedo genuino y una urgencia apremiante.
Lucyano apareció por la puerta del dormitorio, su rostro tranquilo como de costumbre, como si no le importara la conversación que acababa de presenciar o escuchar. Llevaba una bata de seda negra holgada, y su cabello revuelto solo aumentaba su aura de dominio relajado. Se acercó, su mirada recorriendo a Alrana y Sofía alternativamente, como un titiritero observando a sus muñecas.
"¿Qué problema hay aquí, Sofía?" preguntó Lucyano, su voz baja y controlada, pero Alrana pudo sentir la amenaza velada d