Luna
La sensación de estar atrapada, de ser parte de un juego en el que las reglas no las dictaba yo, sino alguien más, comenzó a apoderarse de mi mente. Vladislav, con su poder silencioso, con su mirada que parecía penetrar mi alma, me estaba cambiando. No solo mi perspectiva, sino mi forma de pensar, de actuar. Cada vez que lo veía, cada vez que sus ojos se encontraban con los míos, sentía que había más en él de lo que parecía.
Me levanté de la cama, observando la vista desde mi ventana. La ci