Luca iba entrando al cuarto de hospital donde estaba Loretta.
Sus heridas supuestamente no eran graves, sin embargo, igual había solicitado una habitación privada para ella.
Tocó la puerta, pero nadie le respondió.
— ¿Hola…? – abrió una rendija y asomó un poco la cabeza, para ver la cama de hospital vacía y desatendida.
¿A dónde había ido Loretta?
De repente, un golpe sordo y un quejido, lo hizo fijar la mirada en el baño.
Era obvio que alguien se había caído, así que entró enseguida corri