— ¡Estoy subiendo al helicóptero con Stefano, amor, manténteme manejando, ya estás a punto de salir de carretera más peligrosa de la montaña!
— Lotta vamos en mi camino, mi vida, tranquila, vamos en camino, mi amor…
La voz de aliento de Stefano casi la hace llorar.
Conducía con cuidado en cada una de las curvas cerradas, pero sin bajar mucho la velocidad del auto y mirando siempre al espejo retrovisor.
Ese camión la seguía persiguiendo, pero gracias a que el BMW era más ligero, alcanzaba mayor