— No, no, bueno sí, pero escúchame Fabio, no hay tiempo, hay que irse, hay que marcharse de aquí. Después te expli…
Pero las sirenas de patrullas comenzaron a sonar muy cerca y luces se veían en la entrada del puerto.
— ¡Maldici0n la poli! ¡Ella los trajo hasta aquí!
En un segundo se armó el pandemónium y a Carlotta, por lo único que le dio fue por correr y agarrar fuerte de la mano a Fabio.
Su idea era meterse por el mismo agujero que se coló y perderse en la oscuridad del bosque, no importa q