— ¡Te callas! – Stefano le fue arriba agarrando con fuerza sus mejillas magulladas.
No sabía qué tanto conocía esta estúpida de sus negocios turbios, debió escuchar algo de su madre, porque esto de la mafia venía desde el Duque anterior, no era de ahora.
— De verdad que eres una descerebrada, ¿acaso no te das cuenta de que en un escándalo, tú serías la más perjudicada? La hija de otro, la bastarda del ex-Duque.
— Te atreves a decir una palabra, una sola cosa sale de tu cabeza hueca y estúpida y