Stefano nunca había estado tan nervioso en su vida, ni siquiera cuando supo que el chico que siempre había estado a su lado, como su seguridad, era su propio hermano gemelo, en vez de su amigo.
Entró en la habitación y la vio sentada en la cama y mirando hacia la ventana con las cortinas entreabiertas.
Ella ni siquiera lo miró.
Solo se quedó así, observando a la nada, metida en sus pensamientos.
— Pequeña, ¿cómo te sientes?
Stefano se armó de valor y pensó en que tendría que ganar la más difí