Le habló sin filtros y a pesar de su estatura más baja, no le tuvo miedo, enfrentando su mirada rabiosa y asombrada, de frente.
Le soltó la mano, devolviéndole las heridas de los arañazos.
— ¡Vulgar, eres una vulgar asquerosa!
— Al parecer, a tu Duque le excitan las vulgares queridita, deberías aprender de mí, no te imaginas lo rápido que se la paro.
Carlotta comenzó a reírse de ella y a caminar hacia la salida.
Valentina no sabía cómo responder a esa charla tan de suburbios y baja categorí