Carlotta le estaba haciendo la guerra fría.
— Carlotta, mañana me tengo que ir a un viaje de negocios por dos días. Pórtate bien, no salgas sin tu guardaespaldas, si deseas algo pídemelo para traértelo…
Le dijo, pero nada que le abría y sabía muy bien que estaba en su cuarto, la mandó a vigilar y no salió de la mansión.
— Lo lamento pequeña, lo arreglaré todo para que nunca más te sientas incómoda aquí – le prometió pellizcándose el puente de su nariz con cansancio.
Este día había sido demas