— Dime Carlotta, ¿querías hablarme de algo? – Stefano se sentó delante de su “esposa” y la observó en el otro sofá.
— Quería agradecerle por lo de mi amigo, ¡ya se pagó la fianza! ¡El nuevo abogado me dio muchas esperanzas! – Carlotta le hablaba con una sonrisa en los labios y brillo en los ojos
— Pero, ¿por qué cambió el abogado? El otro que contraté, ¿era malo?
— No, solo era un estafador que te estaba pidiendo mucho más dinero del que necesitaba. El Sr. Mancini es mi abogado de confianza, sa