El sudor corría por su piel, el olor a vino, sexo y lujuria se respiraba en el aire y los embistes sensuales se convirtieron en duros y vigorosos, mientras la Duquesa recibía el placer en su interior con las piernas abiertas.
Sus uñas se clavaban en la musculosa espalda del “Duque” ida en su placer.
Fabio resoplaba sobre ella, sus gemidos contenidos se escuchaban en el cuarto.
La agarró de las caderas y mientras devoraba sus senos, martillaba con fuerza y profundo dentro de Carlotta.
La cam