Mundo ficciónIniciar sesiónResultó que Adia era ágil y fuerte, pero no era rival para Enzo quien era experto en artes orientales, en defensa personal y en lucha libre; él la dejó hacer muchos intentos por golpearlo, tanto con sus manos como con sus piernas; la mujer sudaba, jadeaba y hacía largas inspiraciones de aire para llenar sus pulmones.
Enzo se mantenía calmado, observándola sin dejar de sonreír.
 







