Llevé a Renee a mi habitación y la senté en la cama. La miré por un muy largo tiempo, tenía muchas preguntas. Verla caminar hacia esa cosa me estaba volviendo loco.
—¿Puedes dejar de mirarme? —me preguntó mientras lloraba.
—¿Qué carajo estabas pensando? —le grité.
Ella abrió los ojos como platos y lloró mucho más.
—Perdón —me dijo.
¿Perdón? ¿De verdad cree que con pedirme perdón iba a cambiar algo? Agarré su brazo con fuerza, levantandola. ella lloró aún más, golpeando mi brazo para que la solt