C95- HASTA QUE YO LO DIGA
Zayd se tensó.
La miró durante un segundo con esa calma que no era paz sino control.
—Aparte de obligarme a estar aquí, también necesitas verme la cara. —Lo dijo despacio—. Qué generosa.
La humillación le cruzó la cara a Jade antes de que pudiera ocultarla.
—¿Y no es humillante —replicó tensa y burlona— que la esposa que prefieres te haya humillado delante de toda la tribu?
Zayd endureció la mirada, Jade soltó una risa corta y amarga.
—Los rumores corren, Zayd. ¿Qué pe