C96-LO QUE ELLA VALE
Jade salió de su habitación con pasos firmes y el broche apretado en la mano. Caminó directo hacia el área de servicio del ala.
—¡Hala! —llamó con voz cortante.
La sirvienta dejó inmediatamente lo que estaba haciendo y se acercó.
—Acompáñame —ordenó.
Cuando estuvieron solas en un pasillo apartado, Jade se giró bruscamente y su mirada era helada.
—Dime, ¿quién está haciendo mi té?
Hala la miró extrañada.
—Yo, mi señora… como usted lo pidió, con la cantidad exacta de menta.
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