C237- SIN ESCAPATORIA
La subasta avanzó y los murmullos en árabe llenaban el aire mientras el Halcón Dorado, una de las criaturas más preciadas, se exhibía con orgullo en el escenario. Ante la imponente muestra, Santino, con su mirada afilada, se inclinó hacia adelante, listo finalmente para ejecutar su parte del plan.
—¿Cien mil? —preguntó el subastador a la audiencia, y casi de inmediato un jeque de apariencia imponente levantó la mano sin dudar.
—Doscientos mil —replicó Santino al instante,