C233- SERÁS JADE
El palacio de Abu Dabi destilaba un lujo sobrio, de mármol blanco y techos altos. El personal se movía en un silencio absoluto, casi fantasmal, retirando bandejas sin hacer el menor ruido.
Zayd y Hazem habían aterrizado hacía apenas unas horas.
Hazem dio un sorbo largo a su taza de café, con los ojos fijos en los planos digitales del desierto de Abu Dabi que flotaban en la tableta sobre la mesa.
Tenía el ceño fruncido y se frotaba la sien, buscando una entrada que parecía no ex