C221- POR ÚLTIMA VEZ
Las primeras luces del amanecer tocaron los muros del Palacio Al-Rashid con un tono dorado y frío.
Adentro, en la mezquita privada, los líderes religiosos ya habían comenzado el Ghusl, el lavado ritual del cuerpo.
En el Islam suní, este rito es sagrado e irremplazable: el cuerpo del difunto es lavado con agua y jabón, perfumado con alcanfor, y envuelto en el Kafan, una mortaja de tela blanca simple sin costuras ni adornos.
Sin joyas.
Sin insignias.
Ante la muerte, el jeque y