C175-¿UN OASIS?
La acusación directa impactó en el pecho de Jade, pero sus músculos no cedieron.
En lugar de retroceder, sostuvo la mirada de Faisal mientras desataba el cordón de seda de su niqab con un movimiento pausado, dejando caer la tela negra sobre sus hombros. Descubrió sus labios pintados de un carmín intenso y esbozó una mueca despectiva que desafió la fijeza del hombre.
—Y tú eres un primo que pasa demasiado tiempo mirando al trono ajeno como para cuidar lo que tiene en casa —replicó