C168- HABLAR CON JADE
Poco después de que Mariam saliera de la habitación con el corazón aliviado, la gran puerta de madera se abrió de nuevo.
Esta vez era Sila.
Ibrahim estaba medio recostado en la cama, intentando leer un viejo libro de historia, pero en cuanto vio entrar a su esposa, dejó el tomo sobre las sábanas y su rostro cansado se iluminó por completo.
—Habibati —le dijo con una voz suave que destilaba un romanticismo—. El día se vuelve oscuro cuando no estás en la habitación, y este v