C132-EL JURAMENTO DE MONOGAMIA
Cuando las puertas dobles del despacho se cerraron tras Jade, el silencio que quedó en la habitación ya no era de shock, sino de una expectación contenida.
Sila exhaló un suspiro largo, como si se hubiera quitado un peso de encima, pero Zayd no se movió. Seguía con la vista fija en la puerta.
—Mansour —llamó, su voz recuperando la autoridad ejecutiva—. No guardes la pluma todavía.
El viejo consejero, que ya estaba cerrando su carpeta de piel, se detuvo y lo miró po