C122 - EL VENENO DE JADE
Laila vio el movimiento de la mano de Jade y dio un paso adelante, pero llegó tarde por dos segundos, porque Mariam ya tenía la taza entre los dedos.
La garganta de Laila se cerró.
Abrió la boca y la cerró y se quedó quieta con las manos apretadas a los lados porque gritar en esa tienda, delante de Al-Farsi y sus jeques y de Ibrahim que lo registraba todo desde el rincón, era exactamente lo que Jade necesitaba para destruir a Mariam sin hacer nada más.
Así que no dijo na