66. Depredador.
POV Xavier.
La mâldita de Roxana creyó que podía escapar de mí. Pobrecita… realmente no entendió que yo soy como un dios: omnipresente, omnipotente y despiadado. Tengo poder absoluto y jamás suelto lo que considero mío.
Sí, tuve que gastar algo de dinero para dar con ella y con el imbécil que se atrevió a ayudarla… pero cada centavo valió la pena.
El juego de la cacería me excitâ: sentir el olor del miedo, seguir huellas invisibles, imaginar sus ojos mirando hacia atrás con pánico. Pero la