David
La muerte de mi padre no me dolió en sí, pero me ha traído demasiados problemas de los que me encantaría deshacerme. Al final, él no cumplió con su promesa de vender la parte que me iba a heredar. Si no accedo a vivir en la capital, los hoteles pasarán a estar bajo el control total de mi madre, quien no está capacitada para manejarlos.
—Gustavo, tienes que asegurarte de averiguar bien qué es lo que le pasa a Ámbar —le advierto mientras lo despido en la entrada—. Esos síntomas que tien