El turno en la Estación 314 había sido inusualmente lento, lo que para Gabriel era lo peor que podía pasar. Sin incendios que apagar ni mangueras que revisar con urgencia, su mente se convirtió en un proyector que repetía una y otra vez la escena de la cocina: Isabella en sus brazos, el roce de sus labios y el aroma de su piel.
Se sentía extraño trabajando sin ella. Aunque solo llevaba unas semanas allí, se había acostumbrado a buscar esa figura menuda de cabello oscuro entre el equipo, a esper