Narrado por Gabriel Calvelli
El sonido de la máquina de filtrado sanguíneo se había convertido en la banda sonora de mis pesadillas. Era un zumbido rítmico, un click-clack mecánico que medía el tiempo de vida de la mujer que amaba. Fuera, en la villa de Suiza, la nieve seguía cayendo, borrando los senderos, ocultando el mundo. Dentro, la habitación médica olía a antiséptico, a ozono y a miedo contenido.
Isabella estaba recostada en la camilla reclinable. Tenía los ojos cerrados, pero no estaba