—Liam, Nico... —Gabriel se detuvo al darse cuenta de que faltaba alguien—. ¿Dónde está Nicolás? ¿Y Sofía? Se supone que estaban revisando el inventario de los botiquines en los vestidores.
Los ruidos se intensificaron. Un golpe seco hizo vibrar la pared de chapa. Daphne, la doctora, arqueó una ceja con interés profesional.
—Parece que el ritmo cardíaco de alguien está por las nubes allá adentro —comentó ella con total naturalidad.
Gabriel caminó hacia los vestidores con paso firme, seguido por