En el centro del caos, Isabella tenía sujeta del uniforme a una mujer rubia de mirada gélida llamada Vanessa, una de las bomberas más veteranas y cínicas del turno nocturno. Vanessa era, además, la exnovia de Liam, una mujer que nunca había digerido bien que él la dejara hacía un año.
—¡Suéltala, maldita estirada! —gritaba Vanessa, tratando de zafarse del agarre de Isabella mientras lanzaba un manotazo que Bella esquivó con una agilidad que nadie sabía que tenía.
—¡Aprende a cerrar la boca ante