—No respondas. Tu silencio es la respuesta más honesta que me has dado en años —ella soltó una risa seca que terminó en una mueca de dolor—. No lo amarías. Para ti, este bebé no es una persona. Es un obstáculo. Es la cosa que intentó quitarte a tu "posesión" favorita. Para ti, si no es perfecto, si no es una extensión de tu ideal de familia, es un error que hay que corregir.
—¡Eso no es cierto! —exclamé, intentando tocar su vientre para demostrarle que yo también estaba allí con ellos.
—¡No! —s