—Gabriel… —susurraba ella en el video, acercando la cámara a su propio rostro—. Te veo dormir y no puedo evitar pensar que eres lo mejor que me ha pasado. Si estás viendo esto… si alguna vez necesitas saber quién era yo antes de que todo se perdiera, esto es lo que quiero que sepas.
El corazón me latía tan fuerte en el pecho que me dolía. Mis manos temblaban tanto que casi dejo caer el teléfono.
—He perdido muchos recuerdos, Gabriel —decía ella en el video, con una tristeza infinita en los ojos