—Somos dueños de un imperio —dijo, y por primera vez no sonó grandilocuente, sino exacto.
—Riqueza que no puedes mover es museo —advirtió Nala—. Y ahora mismo no tenemos ni caminos ni custodia.
Elías levantó la mano.
—Puedo cifrar un inventario digital y subirlo por canales de muy baja firma. Nada de nubes comerciales. Red anónima. Quedará una “copia viva” del contenido sin revelar ubicación. Si algo nos pasa, un custodio remoto recibe la clave.
—Llave muerta —asintió Gabriel—. Cronograma: