Gabriel dio un paso, pero fue Lucian quien pidió la palabra con un gesto.
—Hubo un tiempo —comenzó— en que la sombra había tomado demasiadas formas. La conspiración que te arrebató el nombre nos perseguía a todos. El accidente que el mundo creyó mortal fue un montaje que aprovechamos para desaparecer. No por cobardía, hija, sino por estrategia. Había intentos sobre nuestras vidas; cada aliado caído nos confirmaba que seguir visibles significaba firmar tu sentencia.
Seraphina asintió, los ojos