El pequeño cortejo avanzó por la avenida de hayas, con Clara al frente. A mitad de camino, Steve se quedó rezagado un instante para ajustar su cámara.
—Nada de primeros planos sin aprobación —repitió Isadora, divertida.
—Palabra de gentleman. Si hay lágrimas, serán las mías —y se tocó el corazón, teatral.
Adrien caminaba a la par de Gabriel.
—¿Cómo la ves? —preguntó el periodista, sin abrir el cuaderno.
—Ligera —respondió Gabriel—. Y eso que alrededor todo pesa toneladas. La ligereza de qu